Fotografiar un cuadro

01 de julio de 2008
Valoración del artículo:
Dificultades a tener en cuenta cuando fotografiamos un cuadro y algunos trucos y consejos sobre la luz, distancia focal, diafragmas, el uso de flash etc.
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Vamos a intentar dar una serie de pautas que pueden ayudar a todo aquél que tenga problemas con esta molesta disciplina fotográfica.

A la hora de fotografiar un cuadro no habrá grandes diferencias entre usar cámaras compactas o réflex ya que los elementos técnicos que necesitamos las poseen ambas.

De igual manera, las dificultades que puedan surgirnos a la hora de realizar este trabajo no serán distintas usando un tipo u otro de cámara.

La luz.

El primer elemento básico al que tenemos que recurrir siempre es el trípode, ya que los cuadros son elementos estáticos que no van a estar en movimiento y usando trípode lograremos ese punto de apoyo que nos permitirá varios segundos de exposición.

Lo básico a la hora de fotografiar un cuadro es ser fiel cien por cien a sus colores. Los negros deben ser negros y no parduscos, los rojos deben ser rojos y no rojos anaranjados, ya que un cuadro tiene cientos de matizes y muchísimas tonalidades intermedias.



Principalmente podemos destacar 2 aspectos que pueden falsear los colores en la toma.

  • El balance de blancos.

    El balance de blancos debemos hacerlo a la perfección y no nos vale solo con la aproximación. Si nuestra cámara tiene un modo de ajuste manual, es lo que debemos usar.

    Normalmente la luz de los lugares donde se exponen los cuadros como los museos, es uniforme y muy difusa, así que no tendríamos muchos problemas generalmente con esto si no fuera porque en ocasiones puede haber ventanas que dejen pasar la luz blanca del exterior.

    Es decir que tenemos que estar muy atentos a este pequeño gran detalle de las combinaciones de luz, ya que pueden confundir nuestros equipos.

  • Luz reflejada.

    La luz reflejada en las paredes es quizá el aspecto más problemático con el que podemos toparnos.

    Como es natural, los museos y espacios para la exposición de cuadros no se diseñan para los fotógrafos, y es muy habitual encontrar las paredes pintadas de colores diferentes al blanco, lo que provoca dominantes terribles (en cuestión de fotografía).

    La solución que podría venirnos mejor en estos casos sería el retoque digital por ordenador, tomando una fotografía de muestra con un blanco de referencia (por ejemplo el cartel informativo que se encuentra al lado del cuadro), que nos servirá para realizar posteriormente los ajustes oportunos.

    Tenemos que tener en cuenta que sin un blanco de referencia, nos va a resultar imposible hacer ajustes de corrección fiables cien por cien.

Detalles y consejos,

Cuando fotografiamos cuadros, utilizar el flash está prácticamente prohibido, sobre todo si no tenemos un buen par de flashes de estudio.



Los flashes que traen las cámaras fotográficas nos van a resultar totalmente inútiles, ya que los cuadros están recubiertos por una capa que los protege y los hace muy brillantes, y por lo tanto extremadamente propensos a los reflejos.

En el caso de que no nos quede otra opción que la de usar el flash, por ejemplo por la falta de luz, el único truco que podemos usar, es el de alejarnos del cuadro hasta lograr que el destello salga por encima del cuadro en cuestión, y posteriormente recortar la toma si es necesario.

Pero también hay que tener en cuenta, que usando este pequeño truco cuanto más nos alejamos del cuadro más posibilidades tenemos de que la luz ambiente se introduzca en la exposición. Y como consecuencia volveríamos al problema antes mencionado de perder la fidelidad de color que tenemos que respetar al cien por cien. En este caso podríamos minimizar este último problema reduciendo al máximo la sensibilidad, cerrando el diafragma, aumentando la velocidad y con ello buscando que la única luz que llegue al sensor sea la de nuestro flash.

En cuanto a diafragmas y focales, no tiene mayor complicación, puesto que el cuadro es plano, lo ideal es un diafragma abierto, ya que obtendremos mas luz y no corremos el riesgo de perder foco. Aunque hay que tener en cuenta que nuestra abertura no cause el llamado viñeteo, y si lo hace es cuestión de cerrar un poco mas el diafragma.

Y en cuanto a la distancia focal, solo deben evitarse los extremos como, angulares y teleobjetivos para minimizar distorsiones geométricas. Una buena distancia focal sería la similiar al ángulo de visión del ojo humano de 50 mm.

Distorsión Geométrica


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El autor
Juan Ignacio Rodríguez Navarro
Equipo de desarrollomultimedia.es
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