Hacer Fotos al cielo

12 de mayo de 2008
Valoración del artículo:
Algunas ideas para hacer fotos al cielo, alguna noción para que nuestras fotografías del cielo salgan bien, y recordar a los aficionados que la acción no solo se encuentra en tierra.
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En muchas ocasiones, el cielo es un elemento de nuestro mundo que pasa desapercibido, y se suele pensar cuando realizamos una fotografía que la acción se encuentra tán sólo a ras de suelo.

Sin embargo el cielo es un lugar lleno de movimiento, y dotado de las formas tan sugerentes que nos proporcionan las caprichosas nubes, con distintas tonalidades que van desde el anaranjado rojizo de la puesta sol hasta el color rosado que adquiere al amanecer, pasando por el azul intenso del resto del día o la oscuridad de la noche con la brillante luz de la luna dominando el cielo y las estrellas aportando su granito de arena.

Además existen también diferentes fenómenos como eclipses, lluvias de estrellas, poderosas tormentas con sus majestuosos relámpagos, el arco iris, y quizás nos resulte interesante conseguir una buena fotografía con todos estos elementos de que dispone el cielo.

Una puesta de sol conseguirá dotar nuestra fotografía de colores cálidos, y es un momento ideal para conseguir siluetear un paisaje.

Podemos encontrar fotografías muy interesantes cuando en la puesta de sol, las nubes cubren de forma parcial el sol creando así mucho más contraste.



Los colores del arco iris se forman por la refracción de la luz del sol en las pequeñas gotas de agua que se encuentran suspendidas en el aire, este fenómeno podemos encontrarlo más fácilmente cerca de alguna cascada.

A la hora de la toma de la fotografía debemos como siempre tener en cuenta la luminosidad del cielo en ese momento y además debemos hacer más de una exposición.

Fotografía arco iris


Otro de los fenómenos interesantes para la toma de una fotografía que hemos nombrado anteriormente son los rayos o relámpagos, aunque son fenómenos especialmente difíciles de fotografiar.

Lo primero que debemos pensar cuando vamos a fotografiar un rayo o un relámpago, es que la cámara debe estar totalmente fija por lo que tendremos que emplear un trípode y orientar la cámara a la región del cielo dónde se están produciéndo más habitualmente los relámpagos.

En la toma de un relámpago el obturador de nuestra cámara debe permanecer abierto hasta que finalice el destello del mismo, es decir hasta que el relámpago desaparezca.

Esto nos hace pensar que no conseguiremos una buena fotografía con una cámara automática o con una Réflex usando un tiempo de exposición corto.

Como sabemos las cámaras Réflex, disponen de diferentes posiciones para elegir el tiempo de exposición que en el que se mantendrá abierto el obturador. Las opciones suelen ser 1000, 500, 250, 125, 60, 30, 15, 8, 4, 2, 1, B, donde por ejemplo la opción 1000 mantendrá abierto el obturador durante una milésima de segundo y la opción 15 durante 1/15 de un segundo.

Fotografía de un relámpago


Aunque existen cámaras actualmente con opciones para el tiempo de exposición muy largas de hasta medio minuto, la opción que mejor nos vendría sería la última de las que hemos nombrado que es la opción B, Bulbo, ya que mientras tengamos pulsado el disparador el diafragma continuará abierto y se cerrará cuando soltemos el disparador.

De esta manera podremos imprimir en la película, para la misma fotografía dos relámpagos diferentes aunque no se produzcan al mismo tiempo sólo con dejar el obturador abierto hasta que se produzca el segundo relámpago, a este efecto creo que también le llaman multiexposición.

También puede resultar muy interesante fotografiar un astro como es la luna, pero cuando pensamos en fotografiar la luna tenemos la sensación de que es un objeto grande y que éste se verá bien con garantías en nuestra fotografía.

La sorpresa viene cuando revelamos la fotografía y nos damos cuenta del tamaño que tiene, para hacernos una pequeña idea podemos decir que si hacemos la fotografía de la luna con una cámara normal de 50 mm el tamaño de la luna en el negativo no llegaría al medio milímetro, aunque luego puede ampliarse en papel unas diez veces su tamaño.

Por tanto lo más adecuado sería emplear un teleobjetivo. Podríamos fotografiar la luna tranquilamente con una película común de 100 a 400 ASA, con el diafragma cerrado (22, 16, 11) y una exposición aproximada de 1/250 o 1/500. Estos son unos valores de guía que son válidos sobre todo para fotografiar la luna llena.

Cuando la luna se encuentra en sus distintas fases diferentes a la luna llena, habra que emplear un mayor tiempo de exposición, de 1/125 o incluso mas largas, pero siempre teniendo en cuenta que si diéramos un tiempo de exposición demasiado largo a la toma debido a la rotación las fotos saldrían movidas. Así que lo mejor siempre en estos casos es apuntar lo que hemos echo para cada toma y hacer muchas tomas hasta que encontremos la mejor manera de plasmar lo que queremos.

Fotografía a la luna con un teleobjetivo de 300 mm


Fotografía a la luna con un teleobjetivo de 2000 mm


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 felicidades
03/6/08 

Comentario de octavio:

estoy muy contento con sus articulos son excelentes y faciles de asimilar


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El autor
Juan Ignacio Rodríguez Navarro
Equipo de desarrollomultimedia.es
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