
Para modificar la perspectiva aumentamos la distancia focal con el zoom. De este modo, conseguiremos acercar el fondo y hacer la imagen más plana restando importancia al fondo y resaltando la cara del sujeto.

En el caso de la luz, es necesario que ésta sea suave, de lo contrario, las sombras crearan un efecto demasiado duro y no nos dejaran ver los rasgos de la cara. Un ejemplo de luz que ayuda a suavizar es la de los días nublados o la luz indirecta.
Con respecto al fondo, recomendamos restarle importancia haciéndolo borroso, como hemos dicho anteriormente. Así conseguiremos dar protagonismo al sujeto fotografiado. Para conseguirlo, tenemos que disminuir la profundidad de campo. Hay 3 maneras:
Por otro lado, ten en cuenta que no haya nada en el fondo que pueda distraernos del sujeto.

Finalmente, tienes que tener en cuenta cómo cortamos los bordes de la foto con respecto al sujeto. No se debería cortar en las articulaciones (codos, muñecas, tobillos) cuando hacemos un plano abierto. Es recomendable hacerlo por la cintura. Otro consejo, es que en los primeros planos, dejes “aire” o espacio entre la cabeza o la oreja y el borde de la foto. Es mejor que quedarse justo en el borde.
